Creyeron que eramos rebaño
La insurrección del Alto Llobregat y la deportación de anarquistas a Canarias y África continental durante la II República
Jesús Giráldez Macía
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“Creyeron que éramos rebaño”, es un libro que Quimantú ha decidido reeditar dentro de nuestras colecciones, no sólo por lo valioso de su contenido, en tanto, reconstruye la experiencia de trabajadores mineros e industriales que, más o menos politizados, se sublevan convencidos de poner fin al brutal abuso y explotación de las patronales, sobrepasados por la condiciones miserables de trabajo y de vida en las que estaban sometidos. Desde ahí, Quimantú tiene el compromiso de difundir una experiencia e intento revolucionario por quienes comparten nuestros valores y principios sociales, motores de nuestra propia existencia como editorial.
Publicar este texto en conjunto con Gentes de Baladre señala el afectivo descubrimiento que fue Baladre para nosotros, ellos son una Coordinación estatal de luchas contra el paro, la pobreza y la exclusión social, conformada por colectivos con diversas sensibilidades, ubicados territorialmente en todas las Naciones y pueblos que configuran el Estado español y ahora Portugal, quienes han decido andarse humildemente desde las luchas anticapitalistas, antipatriarcales, por la dignidad humana, por la justicia social, por la autonomía, por las necesidades básicas despojadas a sus pobladores que el sórdido industrialismo global ha permitido? En fin, por sobre todo, por la construcción de una transformación desde el aprendizaje que implica una forma de hacer las cosas y las relaciones en el marco de la sociedad que visualizamos. Así los amigos de Baladre nos invitan a construir juntos, desde el lenguaje, las prácticas, las palabras, el mutuo apoyo como editoriales, a una escala donde nosotros no nos aventurábamos, pero es un desafío imposible de rehuir.
El aporte de leer un ejercicio investigativo sobre un proceso insurreccional que recopila, escucha y remira desde los protagonistas y sus distintas lecturas; creemos que proporciona la posibilidad de complejizar y tensionar las miradas, discusiones, posicionamientos, para una comprensión más total del mismo, así como también de su contexto histórico.
El proceso insurreccional en el Alto Llobregat, no es mera casualidad, sino un efecto de distintas confluencias políticas, y sociales que se encaminan a la sublevación de los pueblos en el territorio, proclamando el comunismo libertario. Estamos hablando de una etapa en donde la diferencia económico sociales de España estaban resaltadas, habiendo un alto índice de conflictividad generado por la cesantía en el agro, la que produce migraciones campo ciudad, ampliando los índices de descontento social. Donde en lugares como Cataluña y Andalucía la influencia libertaria de las distintas organizaciones anarquistas y anarco sindicalistas se ven empujadas por el interés de la clase proletaria como medio para derribar a quienes les oprimen.
España estaba en una crisis política y social, que favorece a las posiciones más radicalizadas, para su crecimiento de afiliados. Es ahí donde la CNT, por medio de sus intentos por generar sindicatos de clase, va conformando un tejido social apto para la confluencia de posiciones aún más insurreccionales. Ejemplo de esto, es el faísmo, o sea, la tendencia generada desde la organización específica anarquista española, llamada FAI, quienes proponen la vía insurreccional como método inmediato de levantar el pueblo en armas, para llegar a la revolución libertaria. Asimismo, sectores más moderados, más procesuales, todos, parte del anarquismo español, conforman este proceso.
Asumir las divergencias de opinión, siempre presentes en los procesos sociales, y la complicación de tal consideración; más importante aún cuando en una experiencia de modelo de sociedad comunal, nos instalamos en problemáticas sustanciales como es la democratización de la elecciones, el rol de los liderazgos pensando en que la política se resumía al Comité Revolucionario, la horizontalidad, las acciones sobre propiedad privada, la recuperación, entre otros.
Sin duda cuando pensamos en la revolución como posibilidad de transformación social es importante hablar del momento, de la “cantidad” y “cualidad” del poder social que se dispone para llevar a cabo un proceso insurreccional exitoso. Evaluar los grados de improvisación, cómo se prepara frente a la arremetida represiva, son elementos importante a la hora de establecer una discusión.
La sublevación del Alto Llobregat dentro de la II República de España en 1932, como otras continuidades históricas que se pueden reintegrar, es analizar también, que como siempre nuestros intentos revolucionarios son insuficientes o demasiado humanos a la hora de contrarrestar el poder del Estado capital. El Estado capital, republicano, “democrático”, es el estado “burgués”, es “el gobierno que permite seguir tranquila su desenfrenada explotación” y en orden, es “la República de trabajadores, la que permite todo contra estos”: desocupación, desahucio, deportación, extrañamiento, cárcel, vigilancia, legitimación de la prensa servil, invención de conspiraciones, justificación de detenciones? No podemos esperar un amor intrínseco por los derechos humanos y la libertad de conciencia por parte de agentes represores, la humanidad del Estado reside en cuan sirvientes del lo instituido somos, no en cuan conscientes de encontrar nuestra libertad estamos.

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Creyeron que eramos rebaño
La insurrección del Alto Llobregat y la deportación de anarquistas a Canarias y África continental durante la II República
Jesús Giráldez Macía

“Creyeron que éramos rebaño”, es un libro que Quimantú ha decidido reeditar dentro de nuestras colecciones, no sólo por lo valioso de su contenido, en tanto, reconstruye la experiencia de trabajadores mineros e industriales que, más o menos politizados, se sublevan convencidos de poner fin al brutal abuso y explotación de las patronales, sobrepasados por la condiciones miserables de trabajo y de vida en las que estaban sometidos. Desde ahí, Quimantú tiene el compromiso de difundir una experiencia e intento revolucionario por quienes comparten nuestros valores y principios sociales, motores de nuestra propia existencia como editorial.
Publicar este texto en conjunto con Gentes de Baladre señala el afectivo descubrimiento que fue Baladre para nosotros, ellos son una Coordinación estatal de luchas contra el paro, la pobreza y la exclusión social, conformada por colectivos con diversas sensibilidades, ubicados territorialmente en todas las Naciones y pueblos que configuran el Estado español y ahora Portugal, quienes han decido andarse humildemente desde las luchas anticapitalistas, antipatriarcales, por la dignidad humana, por la justicia social, por la autonomía, por las necesidades básicas despojadas a sus pobladores que el sórdido industrialismo global ha permitido? En fin, por sobre todo, por la construcción de una transformación desde el aprendizaje que implica una forma de hacer las cosas y las relaciones en el marco de la sociedad que visualizamos. Así los amigos de Baladre nos invitan a construir juntos, desde el lenguaje, las prácticas, las palabras, el mutuo apoyo como editoriales, a una escala donde nosotros no nos aventurábamos, pero es un desafío imposible de rehuir.
El aporte de leer un ejercicio investigativo sobre un proceso insurreccional que recopila, escucha y remira desde los protagonistas y sus distintas lecturas; creemos que proporciona la posibilidad de complejizar y tensionar las miradas, discusiones, posicionamientos, para una comprensión más total del mismo, así como también de su contexto histórico.
El proceso insurreccional en el Alto Llobregat, no es mera casualidad, sino un efecto de distintas confluencias políticas, y sociales que se encaminan a la sublevación de los pueblos en el territorio, proclamando el comunismo libertario. Estamos hablando de una etapa en donde la diferencia económico sociales de España estaban resaltadas, habiendo un alto índice de conflictividad generado por la cesantía en el agro, la que produce migraciones campo ciudad, ampliando los índices de descontento social. Donde en lugares como Cataluña y Andalucía la influencia libertaria de las distintas organizaciones anarquistas y anarco sindicalistas se ven empujadas por el interés de la clase proletaria como medio para derribar a quienes les oprimen.
España estaba en una crisis política y social, que favorece a las posiciones más radicalizadas, para su crecimiento de afiliados. Es ahí donde la CNT, por medio de sus intentos por generar sindicatos de clase, va conformando un tejido social apto para la confluencia de posiciones aún más insurreccionales. Ejemplo de esto, es el faísmo, o sea, la tendencia generada desde la organización específica anarquista española, llamada FAI, quienes proponen la vía insurreccional como método inmediato de levantar el pueblo en armas, para llegar a la revolución libertaria. Asimismo, sectores más moderados, más procesuales, todos, parte del anarquismo español, conforman este proceso.
Asumir las divergencias de opinión, siempre presentes en los procesos sociales, y la complicación de tal consideración; más importante aún cuando en una experiencia de modelo de sociedad comunal, nos instalamos en problemáticas sustanciales como es la democratización de la elecciones, el rol de los liderazgos pensando en que la política se resumía al Comité Revolucionario, la horizontalidad, las acciones sobre propiedad privada, la recuperación, entre otros.
Sin duda cuando pensamos en la revolución como posibilidad de transformación social es importante hablar del momento, de la “cantidad” y “cualidad” del poder social que se dispone para llevar a cabo un proceso insurreccional exitoso. Evaluar los grados de improvisación, cómo se prepara frente a la arremetida represiva, son elementos importante a la hora de establecer una discusión.
La sublevación del Alto Llobregat dentro de la II República de España en 1932, como otras continuidades históricas que se pueden reintegrar, es analizar también, que como siempre nuestros intentos revolucionarios son insuficientes o demasiado humanos a la hora de contrarrestar el poder del Estado capital. El Estado capital, republicano, “democrático”, es el estado “burgués”, es “el gobierno que permite seguir tranquila su desenfrenada explotación” y en orden, es “la República de trabajadores, la que permite todo contra estos”: desocupación, desahucio, deportación, extrañamiento, cárcel, vigilancia, legitimación de la prensa servil, invención de conspiraciones, justificación de detenciones? No podemos esperar un amor intrínseco por los derechos humanos y la libertad de conciencia por parte de agentes represores, la humanidad del Estado reside en cuan sirvientes del lo instituido somos, no en cuan conscientes de encontrar nuestra libertad estamos.

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Y tú, ¿Qué dices?
Roberto (06 Feb 2019) —Hola!
¿Tienen ejemplares de este libro para las ventas de bodega?

Saludos.

Siujen (07 Feb 2019) —Si, está a precio de remate los miércoles a $2000. Saludos