La educación en las luchas revolucionarias
Andrés Donoso Romo
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“el pueblo que aprende a investigar su realidad, a rescatar su historia como parte de un modo de pensar distinto; el pueblo que colectivamente va descubriendo que el saber y el poder son formas indisociables de dominación, pero que son también armas indisociables para su liberación”.
José Luis Rebellato, La Encrucijada de la Ética

Pareciera que las olas de la Revolución Cultural de 1968, en su quinta década, nos traen nuevamente a la memoria popular las enseñanzas de dicho proceso mundial. En las presentes páginas, el relato va centrado en las transformaciones sociales que fue provocando la Educación en el Abya Yala durante el siglo XX, desde las reflexiones y experiencias de Iván Illich, Paulo Freire y Ernesto “Che” Guevara. Desde nuestro presente de desertificación neoliberal, continuamos la siembra de preguntas que nos permiten aprender de nuestros pasados a la vez que nos posibilita avanzar en esta abonada actualidad, superando las grandes verdades que erigió el socialismo durante el siglo XX desde el estado-partido-centrismo para caminar las rutas de las autonomías desde la concienciación colectiva.
En esta oportunidad, ofrendamos el libro “La educación en las luchas revolucionarias” de Andrés Donoso Romo, para evidenciar los vínculos entre Educación y Transformación Social dentro de la militancia en el AbyaYala, bajo el contexto de las transformaciones estructurales y los diversos caminos para llegar al socialismo que se multiplicaron en el continente, donde se estaba haciendo/pensando/siendo la “Educación Liberadora” para y en la “Revolución”. Tres militantes de la praxis más que intelectuales, son quienes nos guiarán por esta reconstrucción histórica de la Educación a mediados del siglo XX. Les une las diversas experiencias que vivieron a lo largo y ancho del continente, el empaparse de las diversas geografías culturales, económicas y políticas, y cómo desde dichas realidades oprimidas van aprendiendo a leer el mundo para llegar a transformarlo colectivamente y transformarse a sí mismxs en el sendero revolucionario.
La Educación ha sido un pilar fundante de los estado-nación desde el siglo XIX, cumpliendo desde su funcionalidad colonial la aculturación e imposición de una identidad nacional imaginada, por sobre las diversidades culturales que componen nuestras sociedades. En este sentido, bajo el contexto revolucionario de los sesenta y setenta, la educación tradicional comienza a ser agrietada desde diversos procesos de Educación Popular y de alfabetización. A pesar de la cobertura que comienza a expandirse en dicho contexto se hacen visibles la urgencia de espacios educativos que respondan a las necesidades y anhelos de las clases populares que encaminen hacia la liberación, por lo cual comienza a perfilarse una corriente educativa profundamente política que apunta a leer, expresar, comprender y transformar nuestro mundo, la que desde nuestro contexto presente preferimos denominar AutoEducación Popular.
Desde esta perspectiva es necesario realizar una precisión respecto a la liberación/emancipación. Siguiendo a Rebellato (2008), emancipar apunta a superar las alienaciones de la realidad social desde el nivel cognitivo, mientras la liberación evidencia la acción de cambiar las estructuras y las prácticas de dominación de la sociedad de la cual somos parte: es una praxis que entrelaza la racionalidad, la corporalidad, la espiritualidad, la estructura económica, la ética y la política. En este sentido, dichos proyectos de liberación contienen en sí mismos, las semillas que pretenden germinar en espacios de autonomía que van anunciando la construcción de una nueva sociedad, desde la transformación de las inter-relaciones sociales aquí y ahora, en el presente.
En las primeras décadas del siglo XXI se han agrietado, nuevamente, los pilares del sistema educativo impuesto en dictadura en nuestro territorio, aun cuando el mismo sistema ha logrado mutar en su gatopardismo para mantener la funcionalidad educativa hacia el modelo socioeconómico. Las necesidades de reformismo educacional permitieron el surgimiento de diversas experiencias educativas en espacios formales como AutoEducativos, pero manteniendo relación formal de reconocimiento por parte del estado. Si bien podríamos decir que se ha profundizado la construcción desde abajo y a la izquierda de la AutoEducación Popular, es necesario volver a la raíz para perspectivar las experiencias desde las diversidades de mundos que fueron haciendo latir haceres, sentires y saberes que permitieron tejer colectivamente las palabras que dieron vida a la concienciación popular. Porque en este contexto, la ética de la liberación se convierte en una ética de la vida, debido a que es necesario defender la vida, resistir por la vida y construir solidariamente la vida; pero también es una ética de la esperanza, proyectada por el impulso utópico de una sociedad sin dominación ni exclusión, siguiendo con las palabras de Rebellato.
Las luchas por la AutoEducación son parte de las transformaciones culturales que son necesarias para correrle el cerco al imperio de la muerte, teniendo la certeza al igual que el relato “lxs zapatistas y las manzanas”* que sembramos y cuidamos la tierra para que algún día, quizás cuando ya no estemos, alguien pueda elegir libremente cómo organizarán la minga y cosecharán. Por esto, les traemos las palabras de tres educadores, tres militantes de la revuelta, para continuar abonando nuestros procesos de lucha, sabiendo y teniendo la certeza que desde el presente los feminismos y los necesarios procesos de despatriarcalización, han levantado las necesidades de transformarnos hoy y no cuando llegue algún “ismo”.

Editorial Quimantú

Julio de 2018

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La educación en las luchas revolucionarias
Andrés Donoso Romo

“el pueblo que aprende a investigar su realidad, a rescatar su historia como parte de un modo de pensar distinto; el pueblo que colectivamente va descubriendo que el saber y el poder son formas indisociables de dominación, pero que son también armas indisociables para su liberación”.
José Luis Rebellato, La Encrucijada de la Ética

Pareciera que las olas de la Revolución Cultural de 1968, en su quinta década, nos traen nuevamente a la memoria popular las enseñanzas de dicho proceso mundial. En las presentes páginas, el relato va centrado en las transformaciones sociales que fue provocando la Educación en el Abya Yala durante el siglo XX, desde las reflexiones y experiencias de Iván Illich, Paulo Freire y Ernesto “Che” Guevara. Desde nuestro presente de desertificación neoliberal, continuamos la siembra de preguntas que nos permiten aprender de nuestros pasados a la vez que nos posibilita avanzar en esta abonada actualidad, superando las grandes verdades que erigió el socialismo durante el siglo XX desde el estado-partido-centrismo para caminar las rutas de las autonomías desde la concienciación colectiva.
En esta oportunidad, ofrendamos el libro “La educación en las luchas revolucionarias” de Andrés Donoso Romo, para evidenciar los vínculos entre Educación y Transformación Social dentro de la militancia en el AbyaYala, bajo el contexto de las transformaciones estructurales y los diversos caminos para llegar al socialismo que se multiplicaron en el continente, donde se estaba haciendo/pensando/siendo la “Educación Liberadora” para y en la “Revolución”. Tres militantes de la praxis más que intelectuales, son quienes nos guiarán por esta reconstrucción histórica de la Educación a mediados del siglo XX. Les une las diversas experiencias que vivieron a lo largo y ancho del continente, el empaparse de las diversas geografías culturales, económicas y políticas, y cómo desde dichas realidades oprimidas van aprendiendo a leer el mundo para llegar a transformarlo colectivamente y transformarse a sí mismxs en el sendero revolucionario.
La Educación ha sido un pilar fundante de los estado-nación desde el siglo XIX, cumpliendo desde su funcionalidad colonial la aculturación e imposición de una identidad nacional imaginada, por sobre las diversidades culturales que componen nuestras sociedades. En este sentido, bajo el contexto revolucionario de los sesenta y setenta, la educación tradicional comienza a ser agrietada desde diversos procesos de Educación Popular y de alfabetización. A pesar de la cobertura que comienza a expandirse en dicho contexto se hacen visibles la urgencia de espacios educativos que respondan a las necesidades y anhelos de las clases populares que encaminen hacia la liberación, por lo cual comienza a perfilarse una corriente educativa profundamente política que apunta a leer, expresar, comprender y transformar nuestro mundo, la que desde nuestro contexto presente preferimos denominar AutoEducación Popular.
Desde esta perspectiva es necesario realizar una precisión respecto a la liberación/emancipación. Siguiendo a Rebellato (2008), emancipar apunta a superar las alienaciones de la realidad social desde el nivel cognitivo, mientras la liberación evidencia la acción de cambiar las estructuras y las prácticas de dominación de la sociedad de la cual somos parte: es una praxis que entrelaza la racionalidad, la corporalidad, la espiritualidad, la estructura económica, la ética y la política. En este sentido, dichos proyectos de liberación contienen en sí mismos, las semillas que pretenden germinar en espacios de autonomía que van anunciando la construcción de una nueva sociedad, desde la transformación de las inter-relaciones sociales aquí y ahora, en el presente.
En las primeras décadas del siglo XXI se han agrietado, nuevamente, los pilares del sistema educativo impuesto en dictadura en nuestro territorio, aun cuando el mismo sistema ha logrado mutar en su gatopardismo para mantener la funcionalidad educativa hacia el modelo socioeconómico. Las necesidades de reformismo educacional permitieron el surgimiento de diversas experiencias educativas en espacios formales como AutoEducativos, pero manteniendo relación formal de reconocimiento por parte del estado. Si bien podríamos decir que se ha profundizado la construcción desde abajo y a la izquierda de la AutoEducación Popular, es necesario volver a la raíz para perspectivar las experiencias desde las diversidades de mundos que fueron haciendo latir haceres, sentires y saberes que permitieron tejer colectivamente las palabras que dieron vida a la concienciación popular. Porque en este contexto, la ética de la liberación se convierte en una ética de la vida, debido a que es necesario defender la vida, resistir por la vida y construir solidariamente la vida; pero también es una ética de la esperanza, proyectada por el impulso utópico de una sociedad sin dominación ni exclusión, siguiendo con las palabras de Rebellato.
Las luchas por la AutoEducación son parte de las transformaciones culturales que son necesarias para correrle el cerco al imperio de la muerte, teniendo la certeza al igual que el relato “lxs zapatistas y las manzanas”* que sembramos y cuidamos la tierra para que algún día, quizás cuando ya no estemos, alguien pueda elegir libremente cómo organizarán la minga y cosecharán. Por esto, les traemos las palabras de tres educadores, tres militantes de la revuelta, para continuar abonando nuestros procesos de lucha, sabiendo y teniendo la certeza que desde el presente los feminismos y los necesarios procesos de despatriarcalización, han levantado las necesidades de transformarnos hoy y no cuando llegue algún “ismo”.

Editorial Quimantú

Julio de 2018

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Andrés Donoso Romo

Doctor en Ciencias con mención en Integración de América Latina por la Universidade de São Paulo. Investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha. Ha recibido el Premio Pedro Krotsch de Estudios sobre la Universidad (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales e Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, 2013) y el Premio Haz tu Tesis en Cultura (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2005). A la fecha cuenta con dos libros publicados, Educación y nación al sur de la frontera (Pehuén, 2008, Santiago de Chile) e Identidad y educación en América Latina (Laboratorio Educativo, 2012, Caracas). Algunos de sus ensayos han sido publicados en revistas como Cuadernos Americanos, Latin American Research Review e Historia Crítica.

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